_
jueves, 21 de agosto de 2008
El hospital del Show de Benny Hill
De todas las recreaciones televisivas del mundo hospitalario la más divertida es esta. Todo un clásico. Humor de tartazo en la cara, caca, culo y risas de lata.
Etiquetas:
Benny hill show hospital
El Doctor Gregorio Casa ha hecho mucho daño.
Hablo del personaje de Hugh Laurie en la teleserie de éxito internacional, el Dr. House (siempre es divertido traducirles los nombres al castellano, se quedan en poquita cosa, pierden el aura).
Como ya habrán deducido, no me refiero a que haya hecho intervenciones quirúrgicas dolorosas, sino a que ha modificado de modo significativo la percepción que tienen los pacientes del colectivo médico y viceversa.
A mi eso me da igual, la verdad. Si alguna maruja acaba creyendo que va a acudir a darle un masaje pectoral el mismísimo James Bond o algún adolescente salido piensa que va a traerle la comida una pornstar argentina vestida de enfermera, me trae sin cuidado.
La gente es así. Tanto, que la Organización Mundial de la Salud publicó, ya hace casi un año, un informe evaluando la relación entre la imagen real del los médicos y la ofrecida por las teleseries.
(Descarga aquí el pdf )
Según este informe, la series hacen un flaco favor a la medicina porque generan un paciente poco dócil -porque cree que no es tan ignorante-, con demasiadas expectativas sobre un trato agradable y una eficacia en los tratamientos - algo que no siempre ocurre- y además se hace creer que todo sucede muy rápido y que los profesionales son multidisciplinares y que están todos 'buenorros', además se muestran las bajezas personales del colectivo médico (ya saben ustedes que los médicos ni comen, ni mean, ni tienen relaciones sexuales).
Pobres pacientes, ¡qué decepción!.
Lo que no entiendo es qué sentido tiene protestar porque no te sacan guapo en la tele.
A mí, personalmente, me parece una chiquillada que se anden quejando. Es como si el colectivo de artistas pusiera el grito en el cielo porque se les tacha de borrachines, locos antisociales y elitistas. Que digan lo que quieran, el profesional debe demostrar que lo es por sus actos.
Por otro lado, se critica mucho la falta de rigor científico en los procedimientos. Menos mal que es así y que el tempo está adaptado al formato televisivo.
Imaginen que House fuera un 'reality' y que yo fuera el protagonista del capítulo de hoy.
¡Vaya un coñazo!. Llevo 11 días esperando para saber qué tipo de fractura tengo exactamente.
Capítulo 123: Carlos espera una autorización del seguro para que le hagan un T.A.C.
Y así en los próximos 4 ó 5 capítulos. Vamos, que necesito un canal para hundirlo yo solo.
No señores, el tempo no es el mismo , no. Principalmente porque se trata de una serie de ficción.
Aquí queremos niños autistas que cojan un cáncer y lo suelten en cuatro horas y luego un capricornio, y un géminis, y luego parece que se muere pero no y todos contentos a dormir con la conciencia tranquila. Los malos rollos para ustedes y sus pacientes, que para eso eligieron esa carrera.
No debemos confundir ficción y realidad ni pretender que una teleserie sea un publireportaje o un tutorial de medicina, nunca llueve a gusto de todos. Como si pudiera yo enfadarme porque en la película sobre la vida de Van Gogh interpretada por Kirk Douglas en 1956 ("El loco del pelo rojo"), el protagonista insista en afilar sus pinceles con los labios, metiéndose óleos de principios de siglo (los de ahora también matan) en la boca, guiado por la locura creativa, sin tener en cuenta las cantidades de plomo, cobre o cadmio por citar algunos minerales nocivos. Van Gogh se suicidó, pero no así.
Pero a mí lo que me preocupa no es que el gran público, el rebaño, la masa, -de la que no me excluyo-, tenga atrofiada su percepción de la realidad y esperen que el actor de la teleserie les mire los callos en el metro; lo que me preocupa es que algunos médicos crean que deben cumplir las expectativas de ese público. El Dr. House es un canalla porque lo han dibujado así.
Si encontrara algún facultativo con la mitad de displicencia y arrogancia del personaje espero tener la fuerza e inteligencia suficientes como para decirle cuatro cosas y ponerlo en su sitio, y que conste que no he dicho nada de meterle el bastón por ninguna parte ni hacerle otras pupitas que prefiero no premeditar porque no se ha metido aún con mi madre.
El doctor poco amigo pero profesional no mola. El que sabe tanto, tanto que trata tu caso con el mismo compromiso con el que intenta hacer girar un hula-hop, es un mal médico.
Que usted es un profesional, (no es necesario que aluda a las "miembras" del colectivo, se da por hecho), lo sabemos todos. Si no fuera así, sepa que estamos en su consulta sólo porque no lo sabíamos o porque no tenemos otra opción, y que usted es el médico que nos ha tocado.
No quiero que seamos amigos, pero si lo somos no me importa.
Le diré más: a mí su vida tampoco me importa. Sin embargo, a usted tal vez le interesen partes de la mía si es que así va a hacer mejor su trabajo, si no, tampoco.
Salvo excepciones, los terrícolas van al médico por necesidad y damos gracias a los Dioses de las 11 dimensiones de las pelotas de Stephen Hawking por su existencia, pero si se pueden evitar, se evitan. ¡Vamos a llevarnos bien!
Relajémonos físicamente, telestéricamte, ¡ahora, quietorl!
Toda la verdad la tiene el Sr. Gregorio.
Gregorio Esteban Sánchez Fernández, más conocido como Chiquito de la Calzada.
"¡Una mala tarde, la tiene cualquiera! ¿Te 'dá...cuen'?"
Paciencia brother.
Como ya habrán deducido, no me refiero a que haya hecho intervenciones quirúrgicas dolorosas, sino a que ha modificado de modo significativo la percepción que tienen los pacientes del colectivo médico y viceversa.
A mi eso me da igual, la verdad. Si alguna maruja acaba creyendo que va a acudir a darle un masaje pectoral el mismísimo James Bond o algún adolescente salido piensa que va a traerle la comida una pornstar argentina vestida de enfermera, me trae sin cuidado.
La gente es así. Tanto, que la Organización Mundial de la Salud publicó, ya hace casi un año, un informe evaluando la relación entre la imagen real del los médicos y la ofrecida por las teleseries.
(Descarga aquí el pdf )
Según este informe, la series hacen un flaco favor a la medicina porque generan un paciente poco dócil -porque cree que no es tan ignorante-, con demasiadas expectativas sobre un trato agradable y una eficacia en los tratamientos - algo que no siempre ocurre- y además se hace creer que todo sucede muy rápido y que los profesionales son multidisciplinares y que están todos 'buenorros', además se muestran las bajezas personales del colectivo médico (ya saben ustedes que los médicos ni comen, ni mean, ni tienen relaciones sexuales).
Pobres pacientes, ¡qué decepción!.
Lo que no entiendo es qué sentido tiene protestar porque no te sacan guapo en la tele.
A mí, personalmente, me parece una chiquillada que se anden quejando. Es como si el colectivo de artistas pusiera el grito en el cielo porque se les tacha de borrachines, locos antisociales y elitistas. Que digan lo que quieran, el profesional debe demostrar que lo es por sus actos.
Por otro lado, se critica mucho la falta de rigor científico en los procedimientos. Menos mal que es así y que el tempo está adaptado al formato televisivo.
Imaginen que House fuera un 'reality' y que yo fuera el protagonista del capítulo de hoy.
¡Vaya un coñazo!. Llevo 11 días esperando para saber qué tipo de fractura tengo exactamente.
Capítulo 123: Carlos espera una autorización del seguro para que le hagan un T.A.C.
Y así en los próximos 4 ó 5 capítulos. Vamos, que necesito un canal para hundirlo yo solo.
No señores, el tempo no es el mismo , no. Principalmente porque se trata de una serie de ficción.
Aquí queremos niños autistas que cojan un cáncer y lo suelten en cuatro horas y luego un capricornio, y un géminis, y luego parece que se muere pero no y todos contentos a dormir con la conciencia tranquila. Los malos rollos para ustedes y sus pacientes, que para eso eligieron esa carrera.
No debemos confundir ficción y realidad ni pretender que una teleserie sea un publireportaje o un tutorial de medicina, nunca llueve a gusto de todos. Como si pudiera yo enfadarme porque en la película sobre la vida de Van Gogh interpretada por Kirk Douglas en 1956 ("El loco del pelo rojo"), el protagonista insista en afilar sus pinceles con los labios, metiéndose óleos de principios de siglo (los de ahora también matan) en la boca, guiado por la locura creativa, sin tener en cuenta las cantidades de plomo, cobre o cadmio por citar algunos minerales nocivos. Van Gogh se suicidó, pero no así.
Pero a mí lo que me preocupa no es que el gran público, el rebaño, la masa, -de la que no me excluyo-, tenga atrofiada su percepción de la realidad y esperen que el actor de la teleserie les mire los callos en el metro; lo que me preocupa es que algunos médicos crean que deben cumplir las expectativas de ese público. El Dr. House es un canalla porque lo han dibujado así.
Si encontrara algún facultativo con la mitad de displicencia y arrogancia del personaje espero tener la fuerza e inteligencia suficientes como para decirle cuatro cosas y ponerlo en su sitio, y que conste que no he dicho nada de meterle el bastón por ninguna parte ni hacerle otras pupitas que prefiero no premeditar porque no se ha metido aún con mi madre.
El doctor poco amigo pero profesional no mola. El que sabe tanto, tanto que trata tu caso con el mismo compromiso con el que intenta hacer girar un hula-hop, es un mal médico.
Que usted es un profesional, (no es necesario que aluda a las "miembras" del colectivo, se da por hecho), lo sabemos todos. Si no fuera así, sepa que estamos en su consulta sólo porque no lo sabíamos o porque no tenemos otra opción, y que usted es el médico que nos ha tocado.
No quiero que seamos amigos, pero si lo somos no me importa.
Le diré más: a mí su vida tampoco me importa. Sin embargo, a usted tal vez le interesen partes de la mía si es que así va a hacer mejor su trabajo, si no, tampoco.
Salvo excepciones, los terrícolas van al médico por necesidad y damos gracias a los Dioses de las 11 dimensiones de las pelotas de Stephen Hawking por su existencia, pero si se pueden evitar, se evitan. ¡Vamos a llevarnos bien!
Relajémonos físicamente, telestéricamte, ¡ahora, quietorl!
Toda la verdad la tiene el Sr. Gregorio.
Gregorio Esteban Sánchez Fernández, más conocido como Chiquito de la Calzada.
"¡Una mala tarde, la tiene cualquiera! ¿Te 'dá...cuen'?"
Paciencia brother.
miércoles, 20 de agosto de 2008
El pie está apagado o fuera de cobertura
O se ha muerto o se ha ido de parranda. A juzgar por las imágenes yo diría que no quiere saber nada de mí. Se podría cachondear de su abuela.
Hasta la semana que viene no sabré nada de él. Hemos quedado para hacernos un T.A.C. y hablar de nuestras cosas. Les mantendré informados.
Si lo encuentran sean comedidos, está muy sensible.
Hasta la semana que viene no sabré nada de él. Hemos quedado para hacernos un T.A.C. y hablar de nuestras cosas. Les mantendré informados.
Si lo encuentran sean comedidos, está muy sensible.
martes, 19 de agosto de 2008
Hipocondriacos internautas.
Si por Google fuera yo me quedaría cojo de esta después de varias operaciones a lo largo de varios años, con mucho dolor y en un porcentaje de probabilidad muy alto. Además, seguramente, aunque no lo he buscado todavía, mis hijos y los hijos de mis hijos heredarían algún mal rollo congénito que haría que les picaran mucho las narices, o los ojos o directamente las pelotas. Buscar tus síntomas en internet es abrir la puerta de la cantina del averno y mirar qué hay de menú: todo desgracias.
También es cierto que cuando los terrícolas están contentos y no tienen ninguna fuerza gris que les ponga la pierna encima para que no levanten cabeza no invierten su tiempo en contar lo fantástica que es la vida y lo bien que besa su pareja, aunque deberían. Pero si lo hacen , ¿a quién carajo le importa?.
La gente busca enfermedades y dolencias por internet con espíritu pesimista, para confirmar que en efecto da mala suerte pasar por debajo de un gato negro, romper una escalera o que un espejo cruce por delante de tí. Buscamos para despejar los malos augurios, para echar de la repisa a los cuervos negros pero también para observarlos con vocación de ornitológo, no son tan feos. Será por esa cosa romántica de lo sublime que nunca he tenido clara o bien para vigilarlos de cerca, no sea que vengan y te saquen los ojos.
En efecto, la hipocondría es un mal negocio. Es la única afección que el hipocondriaco desestima, una patología del comportamiento que condiciona la vida de quien la padece y, aunque no podemos considerarla una enfermedad en sí, puede provocar reacciones psicosomáticas que generen dolor real, no de rey sino de dolor de doler. Es un trastorno somatoforme que crece como una planta cuando se la riega si se le dá importancia, y esto es mucho más peligroso si se tiene acceso a internet.
Terrícolas hipocondriacos: pueden ustedes tirar su manuales de Merk a la basura, Google lo sabe todo. Lo que no le habrán dicho es que Google tiene muy mala leche, bueno, en realidad es que no tiene capacidad de empatía como los humanos o los bonobos y no sabe que puede hacerle pupita. Si fuera por él, seguramente le contaría alguna mentira piadosa.
De momento, hasta que la tecnología cambie, es un hijo de Caín programado por el mismísimo Satán en las calderas del infierno. Le dirá justo lo que no quiera oir y se comportará como el genio de los chistes, malinterpretando sus deseos y concediéndole lo que pidió sin saber por no hablar con propiedad.

Por si Google fuera poco, he descubierto un par de páginas que requieren atención inmediata.
La primera incluye un test para saber si eres hipocondriaco o no.
( http://www.psicoactiva.com/tests/test13.htm )
Sólo por visitarla con la intención de resolver tan misteriosa pregunta ya deberían ponerte en letras grandes: "Sí, eres hipocondriaco/a." Lógico, aunque también caben el aburrimiento y la curiosidad. Las preguntas son evidentemente intencionadas, pero si son sinceros puede pasarles lo que a mí, que suspendan con nota. Un ocho he sacado, vamos , un desastre; y lo peor es que luego van y me sueltan: "Padece síntomas hipocondríacos, le recomendamos consultar con un especialista."
¿Pues no hemos quedado en que soy hipocondriaco?, ¡qué falta de tacto, por Dios!
La segunda es Medgle.
( http://www.medgle.es )
Un 'buscador de enfermedades' que usa los síntomas que usted va introduciendo a través de cómodos menús desplegables como criterios de búsqueda. La interfaz es gráfica y la imagen recuerda a las carnicerías de Carrefur, todo ordenadito y limpito para señalarlo con el dedo. Ideal para hipocondriacos con pocas ganas de estudiar nombres o que crean tener algún problema con la memoria.
Por supuesto, la he probado. Al margen del olor a betadine y formol que consigue emanar la página en una proeza sinestésica sin precedentes, hay otros aspectos malos a destacar.
Los textos están disponibles en 7 idiomas, pero la traducción a español es tan bizarra que da risa.
Podría darse el caso de que usted seleccionara como síntoma: "juerguista de comida".
La opción existe, y si la selecciona Medgle le dirá que padece un trastorno alimenticio.
Normal, mi abuela también lo habría sabido si hubiera hecho falta con los ojos cerrados.
Suerte tienen de haberse cubierto las espaldas con cláusulas de exención de responsabilidad, notas legales y avisos del tipo: "Medgle no sustituye al médico de cabecera". Manda huevos.
Usted llega a casa con una borrachera de vino que no se la salta un gitano olímpico y cae rendido en los bracitos de Morfeo, que parece haber estado haciendo pesas y está más atractivo que nunca. A la mañana siguiente, sus deposiciones (seámos técnicos: cacas es cursi, mierdas es feo -salvo para la obra de Piero Manzoni, en cuyo caso el término en cuestión es imprescindible- y heces más feo aún), les decía: sus deposiciones son negras como el alquitrán. Disculpen que me ponga escatológico.
¡ALARMA!. ¡ALARMA! .Se hace usted también caquitas a varios niveles emocionales.
- ¿Qué me pasa doctor? -le pregunta usted a Google con el mismo nivel de credibilidad científica con el que la madrastra de Blancanieves le preguntaba a su espejito mágico.
Una voz metálica existente solo en su cabeza contesta : Eso es hematoquecia , y es muy probable que usted tenga una úlcera de estómago en el mejor de los casos, porque también puede ser un cáncer de cólon.
Huelga decir que la coloración, en realidad, es debida a la cantidad de vino que tomó y al exceso de lentejas con chorizo que se le ha olvidado apuntar en la lista de lo que hizo ayer.
Si busca soluciones a sus problemas clínicos en internet, tenga en cuenta que la carrera de medicina dura varios años y que el proceso no acaba ahí. Aún así hay muchos médicos que no tienen ni pajolera idea de lo que están haciendo precisamente porque actúan de un modo sistemático atendiendo sólo a los síntomas pero no al paciente, desvinculando espíritu y "vil materia".
¿Vil materia? No me quiero poner tonto.
Póngase en manos de su médico de cabecera, tal vez sólo necesite ansiolíticos.
También es cierto que cuando los terrícolas están contentos y no tienen ninguna fuerza gris que les ponga la pierna encima para que no levanten cabeza no invierten su tiempo en contar lo fantástica que es la vida y lo bien que besa su pareja, aunque deberían. Pero si lo hacen , ¿a quién carajo le importa?.
La gente busca enfermedades y dolencias por internet con espíritu pesimista, para confirmar que en efecto da mala suerte pasar por debajo de un gato negro, romper una escalera o que un espejo cruce por delante de tí. Buscamos para despejar los malos augurios, para echar de la repisa a los cuervos negros pero también para observarlos con vocación de ornitológo, no son tan feos. Será por esa cosa romántica de lo sublime que nunca he tenido clara o bien para vigilarlos de cerca, no sea que vengan y te saquen los ojos.
En efecto, la hipocondría es un mal negocio. Es la única afección que el hipocondriaco desestima, una patología del comportamiento que condiciona la vida de quien la padece y, aunque no podemos considerarla una enfermedad en sí, puede provocar reacciones psicosomáticas que generen dolor real, no de rey sino de dolor de doler. Es un trastorno somatoforme que crece como una planta cuando se la riega si se le dá importancia, y esto es mucho más peligroso si se tiene acceso a internet.
Terrícolas hipocondriacos: pueden ustedes tirar su manuales de Merk a la basura, Google lo sabe todo. Lo que no le habrán dicho es que Google tiene muy mala leche, bueno, en realidad es que no tiene capacidad de empatía como los humanos o los bonobos y no sabe que puede hacerle pupita. Si fuera por él, seguramente le contaría alguna mentira piadosa.
De momento, hasta que la tecnología cambie, es un hijo de Caín programado por el mismísimo Satán en las calderas del infierno. Le dirá justo lo que no quiera oir y se comportará como el genio de los chistes, malinterpretando sus deseos y concediéndole lo que pidió sin saber por no hablar con propiedad.

Por si Google fuera poco, he descubierto un par de páginas que requieren atención inmediata.
La primera incluye un test para saber si eres hipocondriaco o no.
( http://www.psicoactiva.com/tests/test13.htm )
Sólo por visitarla con la intención de resolver tan misteriosa pregunta ya deberían ponerte en letras grandes: "Sí, eres hipocondriaco/a." Lógico, aunque también caben el aburrimiento y la curiosidad. Las preguntas son evidentemente intencionadas, pero si son sinceros puede pasarles lo que a mí, que suspendan con nota. Un ocho he sacado, vamos , un desastre; y lo peor es que luego van y me sueltan: "Padece síntomas hipocondríacos, le recomendamos consultar con un especialista."
¿Pues no hemos quedado en que soy hipocondriaco?, ¡qué falta de tacto, por Dios!
La segunda es Medgle.
( http://www.medgle.es )
Un 'buscador de enfermedades' que usa los síntomas que usted va introduciendo a través de cómodos menús desplegables como criterios de búsqueda. La interfaz es gráfica y la imagen recuerda a las carnicerías de Carrefur, todo ordenadito y limpito para señalarlo con el dedo. Ideal para hipocondriacos con pocas ganas de estudiar nombres o que crean tener algún problema con la memoria.
Por supuesto, la he probado. Al margen del olor a betadine y formol que consigue emanar la página en una proeza sinestésica sin precedentes, hay otros aspectos malos a destacar.
Los textos están disponibles en 7 idiomas, pero la traducción a español es tan bizarra que da risa.
Podría darse el caso de que usted seleccionara como síntoma: "juerguista de comida".
La opción existe, y si la selecciona Medgle le dirá que padece un trastorno alimenticio.
Normal, mi abuela también lo habría sabido si hubiera hecho falta con los ojos cerrados.
Suerte tienen de haberse cubierto las espaldas con cláusulas de exención de responsabilidad, notas legales y avisos del tipo: "Medgle no sustituye al médico de cabecera". Manda huevos.
Usted llega a casa con una borrachera de vino que no se la salta un gitano olímpico y cae rendido en los bracitos de Morfeo, que parece haber estado haciendo pesas y está más atractivo que nunca. A la mañana siguiente, sus deposiciones (seámos técnicos: cacas es cursi, mierdas es feo -salvo para la obra de Piero Manzoni, en cuyo caso el término en cuestión es imprescindible- y heces más feo aún), les decía: sus deposiciones son negras como el alquitrán. Disculpen que me ponga escatológico.
¡ALARMA!. ¡ALARMA! .Se hace usted también caquitas a varios niveles emocionales.
- ¿Qué me pasa doctor? -le pregunta usted a Google con el mismo nivel de credibilidad científica con el que la madrastra de Blancanieves le preguntaba a su espejito mágico.
Una voz metálica existente solo en su cabeza contesta : Eso es hematoquecia , y es muy probable que usted tenga una úlcera de estómago en el mejor de los casos, porque también puede ser un cáncer de cólon.
Huelga decir que la coloración, en realidad, es debida a la cantidad de vino que tomó y al exceso de lentejas con chorizo que se le ha olvidado apuntar en la lista de lo que hizo ayer.
Si busca soluciones a sus problemas clínicos en internet, tenga en cuenta que la carrera de medicina dura varios años y que el proceso no acaba ahí. Aún así hay muchos médicos que no tienen ni pajolera idea de lo que están haciendo precisamente porque actúan de un modo sistemático atendiendo sólo a los síntomas pero no al paciente, desvinculando espíritu y "vil materia".
¿Vil materia? No me quiero poner tonto.
Póngase en manos de su médico de cabecera, tal vez sólo necesite ansiolíticos.
lunes, 18 de agosto de 2008
Stephen William Hawking NO tenía un Land Rover Santana del 88.
Siempre he creído que Stephen Hawking estaba así de malito porque cuando iba a vendimiar de pequeño le tocaba sentarse en el escalón que genera el hueco de las ruedas traseras dentro del habitáculo de un Land Rover Santana del 88. Sería algo así:

Ahora ya no lo creo. Mi nivel de inteligencia interpersonal ha aumentado considerablemente en poco tiempo y ahora dispongo de las capacidades cognitivas suficicientes para determinar que Stephen William Hawking no puede desarrollar una motricidad normal debido a sus pelotas.
Unas pelotas enormes y peludas que disminuyen gradualmente el funcionamiento de sus motoneuronas absorbiendo toda la energía vital que fluye de Stephen. Nada que ver con la enfermedad de Lou Gehrig o la elefantiasis. Nada que ver con el caballo de espartero ni con las pelotas del toro que se enamoró de la luna. Son las pelotas de Stephen, y son un becerro de oro que parece haber recibido todos los exvotos genitales de la era cristiana desarrollando un mutante sobrehumano que precisó de la transfiguración de Stephen, mostrando su auténtica naturaleza.
En 1963, cuando Stephen tenía 21 años los médicos le pronosticaron que no viviría lo suficiente para acabar su doctorado. Sin embargo, Hawking escribió:
Esto, por supuesto, no es bueno para la salud de Stephen, ni tampoco el hecho de que su energía pueda entrar y salir con tarjeta V.I.P. de los agujeros de gusano en las 11 dimensiones del universo volviendo a su cuerpo inútil con resaca de iones negativos.
Cuando Stephen escribió en 2001 su best-seller de divulgación científica "El universo en una cáscara de nuez" sin duda se refería a sus pelotas. Es Miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989 y galardonado con la Medalla Copley en 2006. Es actual catedrático Lucasiano. Además, el Profesor Hawking tiene doce doctorados honoris causa, se le concedió el CBE en 1982 y fue designado Compañero de Honor en 1989, además de numerosos premios y distinciones más.
Es posible que sus nueces encierren "la semilla cósmica originaria" de la que surgió nuestro universo.
Graande Stephen , graande.

Ahora ya no lo creo. Mi nivel de inteligencia interpersonal ha aumentado considerablemente en poco tiempo y ahora dispongo de las capacidades cognitivas suficicientes para determinar que Stephen William Hawking no puede desarrollar una motricidad normal debido a sus pelotas.
Unas pelotas enormes y peludas que disminuyen gradualmente el funcionamiento de sus motoneuronas absorbiendo toda la energía vital que fluye de Stephen. Nada que ver con la enfermedad de Lou Gehrig o la elefantiasis. Nada que ver con el caballo de espartero ni con las pelotas del toro que se enamoró de la luna. Son las pelotas de Stephen, y son un becerro de oro que parece haber recibido todos los exvotos genitales de la era cristiana desarrollando un mutante sobrehumano que precisó de la transfiguración de Stephen, mostrando su auténtica naturaleza.
En 1963, cuando Stephen tenía 21 años los médicos le pronosticaron que no viviría lo suficiente para acabar su doctorado. Sin embargo, Hawking escribió:
"Aunque había una nube sobre mi futuro, descubrí para mi sorpresa que estaba disfrutando la vida en el presente más de lo que lo había hecho antes. Empecé a avanzar en mi investigación" [extraído de Wikipedia]
Al terminar de pensar esta frase, justo antes de pronunciarla, en esa precisa milésima de segundo, (tal vez una fracción menor que la milésima porque las cosas importantes de la vida pasan en fracciones pequeñísimas de tiempo), las pelotas de Stephen sufrieron un colapso gravitacional desencadenando la elaboración natural de combustible nuclear a niveles atómicos.Esto, por supuesto, no es bueno para la salud de Stephen, ni tampoco el hecho de que su energía pueda entrar y salir con tarjeta V.I.P. de los agujeros de gusano en las 11 dimensiones del universo volviendo a su cuerpo inútil con resaca de iones negativos.
Cuando Stephen escribió en 2001 su best-seller de divulgación científica "El universo en una cáscara de nuez" sin duda se refería a sus pelotas. Es Miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989 y galardonado con la Medalla Copley en 2006. Es actual catedrático Lucasiano. Además, el Profesor Hawking tiene doce doctorados honoris causa, se le concedió el CBE en 1982 y fue designado Compañero de Honor en 1989, además de numerosos premios y distinciones más.
Es posible que sus nueces encierren "la semilla cósmica originaria" de la que surgió nuestro universo.
Graande Stephen , graande.
domingo, 17 de agosto de 2008
Mis pies en una fiesta
Creo que era Alf, el ochentero alien de Melmac, quien tenía la costumbre de fotografiar sus pies en las más diversas situaciones. Yo voy a hacer lo mismo.
Visión subjetiva del objeto que me convierte en portador de la fragilidad.
Porque mi pie es ahora un objeto frágil, pesado como un perro muerto pero delicado como la libertad de las mariposas, que si les tocas con los dedos las alas dicen que después mueren porque ya no vuelven a volar nunca y se agobian tanto que acaban desapareciendo.
Es como si cenicienta llevara puestos sus zapatos de cristal para volver corriendo por las empedradas calles que llevan a palacio. Menos mal que al menos perdió uno.
Es una matriz biónica generadora de huesos que necesita estar tranquila y ha elegido el peor sitio para anidar. Cosas de las matrices biónicas. Y lo peor de todo es que va a ser un embarazo lento y ella no está dispuesta a colaborar. Tranquilo pie, menos lobos.
Todo sea por la criatura, que nazca fuerte y dura.
Visión subjetiva del objeto que me convierte en portador de la fragilidad.
Porque mi pie es ahora un objeto frágil, pesado como un perro muerto pero delicado como la libertad de las mariposas, que si les tocas con los dedos las alas dicen que después mueren porque ya no vuelven a volar nunca y se agobian tanto que acaban desapareciendo.
Es como si cenicienta llevara puestos sus zapatos de cristal para volver corriendo por las empedradas calles que llevan a palacio. Menos mal que al menos perdió uno.
Es una matriz biónica generadora de huesos que necesita estar tranquila y ha elegido el peor sitio para anidar. Cosas de las matrices biónicas. Y lo peor de todo es que va a ser un embarazo lento y ella no está dispuesta a colaborar. Tranquilo pie, menos lobos.
Todo sea por la criatura, que nazca fuerte y dura.
Etiquetas:
Alf pies fiesta fotos pie
So payaso, me tiemblan los pies...

Siempre ha sido así.
Ya era hora de ponerse el uniforme.
Y todo gracias a mi querida Adriana - que me trajo este objeto mágico directamente desde el sol montada en el carro de Apolo - y al Gran Mimón, Conde de la Cucamona por los siglos de los siglos. Amén.
Etiquetas:
Payaso So Cucamona mimón
sábado, 16 de agosto de 2008
The begining
En agosto de 2008 treinta jóvenes promesas de la pintura de paisaje en España que formaban un comando de artistas pensionados, fueron enclaustrados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse del palacio del s.XV en el que se encontraban recluidos, hoy buscados todavía por los mejores museos del mundo, sobreviven como artistas de fortuna, si usted tiene algún problema y se los encuentra quizá pueda contratarlos.....
Yo estuve allí.
Voy a contarles la experiencia que me trajo de vuelta a casa en una de las noches con más estrellas del año lunar.
Domingo 1o de agosto de 2008. Noche de San Lorenzo -barrio de San Lorenzo- Segovia.
Los pintores pensionados, tras supervisar la efectividad de las barreras de contención para el encierro de reses bravas que iba a llevarse a cabo y velar por la seguridad de cuantos allí se encontraban sin más recompensa que la poesía y la belleza de la experiencia visual, se dirigían a completar su recorrido por el reino de las sombras para intentar sacar de la oscuridad los restos de sensibilidad que hubieran quedado atrapados por el frío de las mirada inertes que recorrían la plaza.
En ese momento, cuando todos mis compañeros se encontraban en perfecta armonía con los cuerpos celestiales, el calor de su meditación tántrica aumentó de modo espontáneo un par de grados Celsius la temperatura ambiente en dos kilómetros a la redonda.
Las bisagras de la puerta de chiqueros sufrieron una dilatación suficiente como para que la estructura del recinto no soportara la embestida de "Ventoso", un toro negro bragao meano de 550 kilos, que quedó suelto.

Los espíritus del mal tuvieron el capricho de hacer aparecer, en ese preciso instante, a cinco criaturas de no más de ocho años cada una, todas uniformadas y vestidas de domingo en una extraña ceremonia que me obligó a reaccionar. Iban a ser aplastadas en menos de tres segundos.
Con el atrevimiento que exige la premura de la emergencia, me abalancé sobre ellos cogiéndolos por sus pequeñas extremidades y ordenándolos en una suerte de cinta humana junto con la que pudiera saltar por encima del imponente astado, que ya venía ciego de odio, veloz y poseído por la ignorancia. Todo esto sucedió en 2'45 segundos. Los niños y yo volábamos literalmente por el aire ayudados por la fuerza del alíseo Segoviano y el resoplo de las musas.

Inevitablemente, la euforia se convirtió en locura, la locura en incertidumbre, la incertidumbre en miedo y el miedo en dolor, mucho dolor. El peso de los cinco niños más el mío propio y los cinco kilos de mi vestimenta ninja generaron una brutal energía durante la caída que fue absorbida por mi talón proyectándose inmediatamente desde el calcáneo al astrágalo provocando el estrangulamiento de este último y la fractura con desplazamiento del primero.

El diagnóstico está todavía por confirmar, esperamos que los Dioses sean consecuentes.
En este momento he cambiado los pinceles por las teclas y mi historial de búsquedas ya es ocupado por páginas como infoelder.com, donde aseguran que tienen todo para nuestros mayores. Este blog pretende ser un cuaderno de bitácora de mi viaje al futuro por la tercera edad. Algo tendré que hacer.
Esta es la historia que da paso a todo, la puerta a un nuevo estado de percepción.
Tal vez no sea totalmente cierta, pero a mí me gusta recordarla así.
Yo estuve allí.
Voy a contarles la experiencia que me trajo de vuelta a casa en una de las noches con más estrellas del año lunar.
Domingo 1o de agosto de 2008. Noche de San Lorenzo -barrio de San Lorenzo- Segovia.
Los pintores pensionados, tras supervisar la efectividad de las barreras de contención para el encierro de reses bravas que iba a llevarse a cabo y velar por la seguridad de cuantos allí se encontraban sin más recompensa que la poesía y la belleza de la experiencia visual, se dirigían a completar su recorrido por el reino de las sombras para intentar sacar de la oscuridad los restos de sensibilidad que hubieran quedado atrapados por el frío de las mirada inertes que recorrían la plaza.
En ese momento, cuando todos mis compañeros se encontraban en perfecta armonía con los cuerpos celestiales, el calor de su meditación tántrica aumentó de modo espontáneo un par de grados Celsius la temperatura ambiente en dos kilómetros a la redonda.
Las bisagras de la puerta de chiqueros sufrieron una dilatación suficiente como para que la estructura del recinto no soportara la embestida de "Ventoso", un toro negro bragao meano de 550 kilos, que quedó suelto.

Los espíritus del mal tuvieron el capricho de hacer aparecer, en ese preciso instante, a cinco criaturas de no más de ocho años cada una, todas uniformadas y vestidas de domingo en una extraña ceremonia que me obligó a reaccionar. Iban a ser aplastadas en menos de tres segundos.
Con el atrevimiento que exige la premura de la emergencia, me abalancé sobre ellos cogiéndolos por sus pequeñas extremidades y ordenándolos en una suerte de cinta humana junto con la que pudiera saltar por encima del imponente astado, que ya venía ciego de odio, veloz y poseído por la ignorancia. Todo esto sucedió en 2'45 segundos. Los niños y yo volábamos literalmente por el aire ayudados por la fuerza del alíseo Segoviano y el resoplo de las musas.

Inevitablemente, la euforia se convirtió en locura, la locura en incertidumbre, la incertidumbre en miedo y el miedo en dolor, mucho dolor. El peso de los cinco niños más el mío propio y los cinco kilos de mi vestimenta ninja generaron una brutal energía durante la caída que fue absorbida por mi talón proyectándose inmediatamente desde el calcáneo al astrágalo provocando el estrangulamiento de este último y la fractura con desplazamiento del primero.

El diagnóstico está todavía por confirmar, esperamos que los Dioses sean consecuentes.
En este momento he cambiado los pinceles por las teclas y mi historial de búsquedas ya es ocupado por páginas como infoelder.com, donde aseguran que tienen todo para nuestros mayores. Este blog pretende ser un cuaderno de bitácora de mi viaje al futuro por la tercera edad. Algo tendré que hacer.
Esta es la historia que da paso a todo, la puerta a un nuevo estado de percepción.
Tal vez no sea totalmente cierta, pero a mí me gusta recordarla así.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






